Noticia ampliada

El día que el Recre pudo tener un proyecto, pero no era el momento

19-04-2021 | MIGUEL BARROSO. FOTO: PEDRO RUÍZ

Con el Recre con pie y medio en tercera, debe de nacer lo que pudo nacer hace dos años, un proyecto

¿Por qué el Recre vive esta situación económica y deportiva?, ¿por qué estamos llegando tan bajo?

El Recre debe y tiene que aprender de las cosas malas y también de las buenas, hay que tener memoria para recordar y para saber que se debe de continuar haciendo y que no se debe de hacer bajo ningún concepto.

Doy mi opinión y casi que obligo a la reflexión teniendo en el recuerdo el mejor de los aliados.

En la situación económica que se encuentra el Recre viene de lejos, de aquellos tiempos de bonanza pésimamente gestionados. Nada que ver los éxitos deportivos con la ruina económica que se encontró un día, de la noche a la mañana, la afición del Recre, cuando se descubrió que era mentira lo que algunos voceros como el Morán pregonaban la deuda cero y todo por ser fieles corderos de los políticos del PP que en aquellos tiempo gobernaban al decano.

La deuda cero era mentira. Una venta de los terrenos de estadio, una conversión en S.A.D, decisiones que hicieron que el presidente de turno, Pepe España, dimitiera ante la aberración que veía por parte del Alcalde, en aquel tiempo Pedro Rodri.

La deuda cero era mentira, el Recre, dudo que estuviera saneado en algún momento.

La deuda cero pasó a ser, deuda de 18 millones de euros. La ruina actual viene de esos momentos en que los políticos no fueron nada claros y algunos voceros trataban de engañar a los aficionados, donde cualquier cosa valía con tal de que no saliera la verdad, pero esta llegó en La Tertulia La Barrera, donde el ex presidente del decano D. Diego de la Villa, con auditoría en mano, echaba por tierra a los voceros y a quienes predicaban la famosa deuda cero.

Esos mismos políticos que llevaron a la ruina económica del club fueron los que vendieron a Gildoy, con Comas de protagonista. Detalle que no se puede olvidar nunca.

Actualmente se cumple con los vencimientos acordados de toda la deuda histórica del club y garantizan que el Recre nunca va a desaparecer, es ahí donde trabaja la propiedad y es ahí donde aciertan y cumplen con lo que prometen, pero también fallan en otras decisiones y se dejan engatusar por quien cree que lo sabe todo de este loco mundo del fútbol.

En lo económico esta propiedad tuvo que tirar de préstamos y favores, no tenían más remedio que hacerlo hasta buscar la parte legal en la que poder intervenir y ayudar al Recre. Ayudarlo a mantenerlo en la existencia. Ayudarlo a seguir vivo y para ello se sometió a muchas cosas y a mucha gente antes de poder tomar el mando que ahora ejerce.

Una de las cuestiones, la cual hay que agradecer, es el contrato firmado con Eurosamop de Juanma López y que finalmente se liquidó a finales de enero o principio de febrero del 2019, hace apenas dos años.

El Ayuntamiento, con esa liquidación del contrato con Eurosamop, volvía a coger el mando del club y el consejo de administración volvía a poder decidir lo que estimara oportuno, pero no fue así y de ahí, estos tiempos.

Ese momento no se me puede olvidar, por que según mi opinión en ese momento llega esta ruina deportiva por la que atraviesa el Recre.

Si a finales de enero, principios de febrero, una vez liquidado con Eurosamop se hubiera llamado a las oficinas del club al secretario técnico Oscar Carazo y se le hubiera despedido, el Recre podría haber empezado un proyecto deportivo, el que nunca tuvo.

Carazo no fue leal con el club y Zambrano como presidente lo consintió.

Se cuenta que el presidente no creyó oportuno ese cese porque no era el momento de desestabilizar al vestuario con lo cual le dio más fuerza a Carazo, que con el paso del tiempo demostró no ser leal al club llevándose a Madrid a Jesús Valentín, Pablo Andrade, Borja Díaz, Marc Caballé, Fernando Llorente e Iago Díaz.

Hablamos de finales de enero y principios de febrero, donde el equipo aún no estaba inmerso en aquella famosa racha de más de 20 partidos sin perder.

Si hubiese cesado a Carazo, hubiese cogido el mando del equipo y hubiese gestionado al plantel y a buen seguro, se hubieran quedado muchos de los que se fueron.

Esa gestión de Carazo la debió tener Zambrano, porque tenía mando en plaza  pero nunca fue el momento. Ahí Zambrano perdió la gran oportunidad de sembrar un proyecto con cuerpo y solvente para conseguir mejores metas que las que estamos consiguiendo.

Se culpa a Carazo de llevarse a esos jugadores pero la gran responsabilidad fue de Zambrano que a finales de enero principios de febrero, no creyó oportuno cesar a Carazo, cuando el equipo estaba quinto a ocho del Cartagena que era líder con 46 puntos.

Creerse que sabía manejar la situación, creerse que tenía todo controlado le llevó a tener que confeccionar un proyecto desde cero donde la primera aberración, casi imperdonable, fue la de contratar a un entrenador durante dos años y con una señora ficha.

Ser presidente y firmar a un entrenador dos años con una importante ficha es para ser cesado en el cargo de manera fulminante. Con la que tiene encima el decano es incomprensible que el presidente apostara por tal aberración.

A partir de ahí todos conocen la situación del Recre.

Nunca hubo proyecto deportivo y cuando puedo haberlo, Zambrano pensó que no era el momento de cesar en el cargo a quien luego le traicionó.

Ahí nació, hace dos años, la debacle por la que pasamos. Hace dos años pudimos empezar un proyecto y la sabiduría de Zambrano dejando en el club a quien no trabajaba para el Recre y sí para sí mismo, hizo imposible que el decano pudiera retener a quien hubiera querido.

Cuando antes dije que la actual propiedad también comete errores, a esto me refería, a dejar que Zambrano decidiese estas cuestiones que al fin y al cabo han dejado al Recre con falta de proyecto. Dos años perdidos son mucho tiempo.

El Recre besa la tercera pero el Recre no morirá.

A veces es bueno tocar fondo y empezar a crecer y a día de hoy la propiedad debe de aprender de sus fallos para seguir creciendo y debe de mantener su promesa, la que cumple a día de hoy, la de seguir manteniendo con vida al decano del fútbol español.

Un grupo de trabajo está por encima del egocentrismo de quien se cree saber más que nadie. Un grupo de trabajo tiene más fuerza de uno solo. Un grupo de responsables es más fuerte, que uno solo.

Un grupo es sinónimo de equipo y  es justo lo que falta en el club, un equipo, un mensaje, una idea, un comportamiento, una línea, y de una puñetera vez, un proyecto.

 

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