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Noticia ampliada

Durante la final y después de la final

24-10-2017 | Miguel Barroso

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La comunión de la grada y el césped puede ser clave para que el equipo pueda conseguir el triunfo frente al UCAM Murcia, en un partido que tendrá un antes y un después, según el rendimiento, la sensaciones y el resultado.

Una vez pasada la jornada diez del calendario, una vez realizado dos mil análisis y dos mil opiniones, casi todas muy críticas, casi todas muy directas al entrenador del Recre y a parte de la plantilla, una vez finalizado el plazo para generar opinión, nos metemos de llenos en el siguiente partido del decano en el Nuevo Colombino el próximo sábado a las 17:00h.

Creo que ya vertimos muchas reflexiones sobre el último encuentro y sobre la trayectoria de todos durante estas diez jornadas, ahora es la hora de otro escenario, de otra situación, ahora llega el duelo frente al UCAM Murcia.

Será un partido muy difícil, pero espero que sea difícil por el nivel del rival, por sus formas, por el planteamiento de su entrenador, porque tienen potencial para ganar, porque vendrán con ganas de apuntillarnos, difícil por ser un rival de entidad y más que cualificado para poder puntuar.

Que sea un partido difícil por la virtudes del rival pero que no sea un partido cuesta arriba por nosotros mismos y me explico.

Que el rival note que se juega en Huelva, y que a nuestro equipo no le pese las piernas delante de su público.

Antes y durante el partido, el papel de la grada debe de pasar de ser espectador a ser pieza fundamental y que ayude al rendimiento de los que defienden este escudo. Es pronto para catalogar este partido como una final, pero lo es, es una oportunidad para restarle 3 puntos a un rival que estará arriba en la tabla, es un partido del cual puede haber un antes y un después, dependiendo del resultado, de las sensaciones y de las decisiones a tomar.

El partido es una prueba para todos, para el entrenador, para los jugadores y sobre todo para el público. No hay mejor manera que asistir, animar y arengar a los nuestros, para que se sientan con la presión, sana, de tener que rendir por el bien de todos. El que no esté preparado que se lo diga al entrenador y que éste lo mande de excursión.

Es un buen momento para que se cierre el eslabón que se está abriendo entre afición, equipo y técnico, es el momento para que estemos todos a una, antes y durante el partido.

Al final del encuentro, que cada uno muestre su estado de ánimo que en su derecho está y espero, quiero y deseo que veamos una reacción llena de alegría, la que provoca un triunfo.

Al final del partido, que se den opiniones, reflexiones, peticiones, que se den risas o lágrimas, pero solo al final del partido, mientras dure el encuentro, quien debe de notar la presión es el rival y el colegiado.

A los jugadores les pediría, que suden la camiseta, que no jueguen andando, que metan el pie, que compitan, que no se escondan, que vayan al límite, que tiren de amor propio y que transmitan entrega a tope, pero todos y no solo unos cuantos, que sepan que es competición y no un partido de solteros y casado, que quieran la pelota, que no se la quiten de en medio con celeridad, que salgan “muertos” por el esfuerzo, que tengan compromiso y sentido de la responsabilidad. Si ese es el comportamiento, aunque pierdan, saldrán ovacionados, pero tienen que hacerlo.

Al entrenador le pediría, coherencia, sentido común, que jueguen los que estén preparados, los que sepa que aunque tengan menos calidad van a “saber” correr y sudar como no lo hacen algunos.

Que no pongan a los que son dudas durante la semana, sea quien sea, que mire el hambre que tienen los suplentes, que se quite de la cabeza su once tipo basado en la teoría de quienes son y que ponga un once competitivo con quienes estén mejor, que tenga el compromiso de la entrena y vayan a cualquier balón dividido, que vayan al límite, que ponga a los que están sin dolencias, sean quienes sean, que ponga a los que no les quema la pelota, que ponga a los que pueden aportar cosas nuevas y no estén vistos, que no le tiemble el pulso si tiene que hacer 4 cambios y sobre todo que sienta que este partido también es una final para él, porque solo le queda de margen 3 partidos en una semana, así que, si se la tiene que jugar que se la juegue con los que dan buen rendimiento, con los que pueden aportar cosas nuevas, con los que estén bien físicamente y con los que tienen hambre y así le hace un favor a los que no quieren el balón y a los que juegan andando y a los que no corren con sentido.

Casquero se la juega y espero que se la juegue con humildad, sin prepotencia y bajándose del burro de la terquedad.

Que todos estén preparados para el final del partido. Hay dos motivos por los que esta afición despedirá a su equipo con una ovación, el principal motivo es ganar y el otro motivo es que aunque se pierda si se tiene actitud de principio a fin, la afición lo entenderá.

He visto a esta afición ovacionar al equipo después de una severa derrota frente al Celta y he visto a esta afición pitar a pesar de ganar. Que nadie subestime a la grada, que todos les tenga respeto y encontraran reciprocidad.

Hasta en Madrid, se escuchará la ovación del final del partido o los pitos.

Que el técnico tenga la presión del partido, que lo trate como una final. Que la plantilla tenga sentido de la responsabilidad y el que no esté preparado que se lo diga al míster, porque es partido para valientes y para colmo no estarán solos, lo harán con el apoyo de una grada con hambre de puntos.

Es una final.

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